Compañera mía

1 12 2009

Son las 12:45

de este mediodía de octubre,

el sol enrojece, nuestras caritas.

Mezcla angelical

de ternura, pureza y alegría,

parece que fue ayer

en un mismo mediodía:

Pero al mirar mis manos,

más viejas y ya vacías…

El torrente de la vida

pasa apresurado dejando

tristezas y alegrías.

 

En mi mente son muchos

los recuerdos que juegan

por ser primeros, y otros

¿pujan por desalojarlos?

Son dos los que llegan y

“perduran”

 

La primera vez que tu mano

tocó la mía, y tu mirada

se clavó en mi ser

tus manos manchadas de chocolate

del alfajor que guardabas en tu mochila,

tus ojitos castaños buscando los míos,

y no tuve respuesta a esa mirada

tu risa nerviosa cuando tomé tu mano

llena de chocolate,

sé que algo buscabas

no sé qué buscabas

a mi actitud inocente de querer

limpiar tu mano, no tuve respuestas

 

Mi mano en tu mano

tu mirada en la mía: no tuve respuestas

a tus manos en las mías

 

Hoy mis manos más viejas y vacías

y el corazón tan lleno de alegrías

encontré respuestas a esa mirada

(perdida)

 

Gracias por haber compartido

tristezas y alegrías

Gracias, gracias: compañera mía

 

 

Dany de la Cruz

 

 





Damián – Pablo

30 11 2009

 

 

Dos nombres.

Para muchos,

mucho más

que dos nombres.

 

Dos nombres.

Para muchos

dos santos.

Para mí, dos hijos.

 

Dos hijos,

con los que

aprendí a

ser padre.

 

Ser padre

de dos tipos

inteligentes,

dos talentos distintos.

 

Dos talentos,

con la mezcla perfecta:

la inteligencia materna,

el fuego paterno.

 

Damián,

fuego de león.

Pablo,

equilibrio libriano.

 

Pablo y Damián,

Damián y Pablo,

no importa el orden.

 

Uno mayor,

uno menor.

La misma pasión,

el mismo amor.

 

Damián y Pablo,

no importa el orden

Leri o Tori

los amo a los dos,

 

 

JorgeCa45

Devoto 16/11/09





Luciana

22 11 2009

Ayer recibí tus quejas de amor

fue en forma formal y personal que me las

presentaste

ya que en mi confusión de

tanto trajinar

no las llegué a comprender

cuando en una conversación

y como al pasar, me comentaste

tus celos

 

Más de un año tardaste

en hacerme llegar, el decir

de tus celos.

 

Qué tonto que fui en no

comprender, que tu amor

maternal había nacido

a través de Joel y Bautista.

 

Qué tonto que fui, cuando no

te incluí entre las mujeres de

mi casa. Tu saber de mujer

me sabrá comprender.

 

Hoy quiero gritar a los

cuatro vientos, para que

el mundo entero se entere,

que sos la mujer de mi casa

que faltaba y no encontraba.

Devoto, 13 de noviembre de 2009

JorgeCa