Reflexiones sobre el cuento de Franz Kafka, “Ante la Ley”

1 12 2009

La ley, representada siempre por una figura femenina con sus ojos vendados, una balanza en una de sus manos y una espada en la otra, nos asegura que sus dictámenes serán equilibrados y justos.

Kafka, en este cuento, crea una versión distinta a la tradicional. Mezcla un personaje bárbaro y antiguo, que es el guardián del salón donde se “guarda” la Ley, un hombre común, y a la Ley misma, representada por un gran salón, donde el hombre común desea entrar en varias oportunidades, impidiéndoselo el guardián a través de mentiras como que él es el último guardián, o que entre salón y salón hay otros guardianes que son aún más poderosos que él. Incluso este guardián lo hace sentar en un banquillo a esperar poder entrar a conocer la Ley. Pasan los años, el hombre envejece, entrega al guardián todos sus efectos personales, algunos muy valiosos, para sobornar al guardián, pero éste a pesar de aceptar el soborno no cambia de postura de dejar entrar al hombre; ya a punto de morir, el hombre se entera que esa era su puerta particular para entrar a la Ley.

Moraleja: A pesar de que la Ley está, siempre hay personas o personajes encargados de cuidar que nadie cambie o conozca cómo funciona, haciendo y aceptando todo lo contrario a lo que la Ley indica.

JorgeCa45

Devoto, 23/11/09

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