Incomprensible

1 12 2009

Holy, ¿Qué tal? En primer lugar quiero expresar que la mano que escribe estas líneas pertenece a Sabrina. Sabrina hoy por hoy se encuentra privada de su libertad debido al pecado de robar.

Quisiera contarles un fugaz encuentro con un hombre que ni recuerdo su aspecto ni nombre, pero sé que fue muy amable conmigo, hasta incluso en pocos minutos de conocernos ya habíamos hecho planes y él me agradaba mucho. De una conversación a otra, él preguntó qué tenía en mi bolso, sorprendida contesté lo que me pareció de más valor y fue un libro, pero él no se quedó conforme, preguntó el nombre de ese libro, y mi respuesta fue, El Alquimista. Él sonrió con encanto y sorpresa porque agregó que, para él, no había sido una coincidencia, porque ese libro él ya lo había leído dieciséis veces, así que, me saludó con la mayor alegría y luego se despidió diciendo: “Amiga, sigue tu camino”. Qué Dios te bendiga, querido desconocido.

La Prit

San Cristóbal





Las ciudades y el nombre

1 12 2009

Nací y me crié en ciudad “Esperanza”, de la cual salí cuando me casé y por motivos laborales me tuve que mudar.

Recuerdo que era una ciudad que nunca terminaba de descubrir, fábricas, sus callejones. La parte del ferrocarril donde detrás salía un camino que con mis amigos recorríamos hasta llegar a un cañaveral que, atravesándolo, había una pequeña laguna donde intentábamos pescar. Teníamos entre diez y trece años y para nosotros era una aventura que nos tomaba todo el día. En la ciudad había un pequeño centro con dos o tres cines, una calle peatonal, bares, confiterías e innumerables negocios. Creo que hasta que yo recuerde, nunca terminé de conocerla por completo, ¡la ciudad tenía magia! Todos los días había una noticia nueva o descubría algo distinto. Y así fui creciendo en Esperanza, la ciudad con magia.

Hoy día, muchos años pasaron, y hace poco, por una circunstancia que no viene al caso, me tocó atravesar la ciudad, y me quedé con un poco de tristeza y melancolía, ya no era una ciudad. Tan sólo me encontré con un pueblo, las fábricas con sus vidrios rotos, lo que yo llamaba una laguna no era más que un desagüe; seguí mirando para tratar de encontrar a alguno de mis amigos de la infancia, y lo único que vi fue que el cine colonial era un templo evangelista, y el otro cine, un bingo. Continué mi camino pues todavía me faltaban unos cuántos kilómetros para llegar a mi destino. Recuerdo que a la salida de la ciudad había una hilera de árboles en los cuáles en mi niñez, junto con mis amigos, decíamos que dormía un gigante, porque el follaje de los mismos era muy tupido y unido, casi tan parejo que formaba un inmenso colchón. En el asiento trasero del auto viajaba mi hija, que había insistido en acompañarme y me preguntó algo que me dejó perplejo, con sus seis años me preguntó:

-Papá, ¿quién duerme arriba?

Fue en ese momento en que me di cuenta que la magia existe, la magia en nuestra imaginación. Somos nosotros que al crecer dejamos de creer.

Esperanza existe, y tiene magia.

 

 

Dos notas:

  1. ¡Hasta llegué a recordar que los vidrios de las fábricas, desde las vías, los rompíamos nosotros con nuestras gomeras!…
  2. Según mi padre, él siempre me decía que arriba de los árboles dormía Tarzán.

 

 

Antonio





1 12 2009

Tengo un negocio de compra y venta de antigüedades en mi barrio desde hace muchos años. Eso logró la confianza de mis vecinos y clientes de los alrededores, dado que aplico una ganancia del 10% sobre el valor de la obra y antes de comprarla me tomo mi tiempo para sacarle el mejor precio, averiguando en el mercado su cotización. Bien, aquí va un incidente que me ocurrió con la señora María, recomendada por una muy buena clienta.

El cartel en la puerta del local reza “Abierto de 10 a 13hs. y de 16 a 20hs”. Ese día martes, por fiaca o descuido, llegué al negocio diez minutos tarde. La señora M me estaba esperando sentada en el banco que está fijo en la vereda, un banco de plaza que compramos entre todos los vecinos comerciantes.

Cuando puse la llave en el candado de la reja, me llamó por mi nombre, y me dijo que venía de parte de mi clienta, la señora Lucía, y que vivía cerca. Me explicó que tenía un cuadro muy importante en su domicilio, y si lo podía ir a ver para darle precio, pues tenía una urgencia económica, para el mismo día. Sin más, me fui con la señora hasta su casa y me mostró la obra. Un óleo bastante cotizado en el mercado, pero para comprarlo o venderlo es importante hacerlo ver por un tercero porque se trata de valores altos y obras muy fáciles de copiar por los especialistas. Le dije a la señora María que con las fotos de mi celular era suficiente y que tendría que volver a su casa con un socio mío, R, especialista en el tema. Bien, perdí todo el día tratando de ubicarlo y dejando mensajes para él en todos los lugares posibles. Mientras , R se había conectado con la señora María en la puerta de mi negocio y había llegado a un acuerdo sin esperarme.

Por supuesto, que perdí mi 10%, y gané en cambio conocer un enemigo. Mientras en mi barrio sigo teniendo muy buena imagen.

Antonio





Ojos de papel

30 11 2009

 

Cuántos momentos llegan

a mí, cuántas situaciones

que vivimos juntos.

 

El día que nos conocimos.

Decepcionante para vos,

casi intrascendente para mí.

 

Pocha y Daniel,

los dos que nos entregaron

a compartir esta vida.

 

Mi abandono, cuando te dejé

viajando en colectivo

en compañía de los entregadores.

 

Creí que te perdía para siempre.

El destino estaba sellado,

la vida volvió a juntarnos.

 

Empezamos a soñar juntos.

Vos sólida, estructurada,

yo puro sueño.

 

Inteligente, sencilla.

Cristalina, natural.

 

Dos polos opuestos

se habían unido.

 

Energía controlada.

Fuego descontrolado.

 

Supiste moderarme.

Controlar el fuego

del volcán que llevaba

dentro mío.

 

A través de tus ojos

me enseñaste

a ver y vivir la vida.

 

A través de tus ojos,

muchacha ojos de papel

todo fue, es y será posible.

 

 

JorgeCa45

20/10/09





Damián – Pablo

30 11 2009

 

 

Dos nombres.

Para muchos,

mucho más

que dos nombres.

 

Dos nombres.

Para muchos

dos santos.

Para mí, dos hijos.

 

Dos hijos,

con los que

aprendí a

ser padre.

 

Ser padre

de dos tipos

inteligentes,

dos talentos distintos.

 

Dos talentos,

con la mezcla perfecta:

la inteligencia materna,

el fuego paterno.

 

Damián,

fuego de león.

Pablo,

equilibrio libriano.

 

Pablo y Damián,

Damián y Pablo,

no importa el orden.

 

Uno mayor,

uno menor.

La misma pasión,

el mismo amor.

 

Damián y Pablo,

no importa el orden

Leri o Tori

los amo a los dos,

 

 

JorgeCa45

Devoto 16/11/09





Memoria

30 11 2009

Aún

Ojos Oscuros Observan

Olvidados Oprobios Obscenos

de aquellos

Ocultos Opresores sin Rostros

Rapaces Represores Rufianes,

que Ornamentados en Uniformes

con falsos Oropeles sin gloria

y Recios Revólveres en puño,

tal como Ratas nocturnas,

Raptaron el Ronroneo de tu Risa

que tanto siempre Recuerdo,

compañera de Utopías Revolucionarias.

Rabia

sin Odio a pesar del Rencor,

porque sé,

Ultimada desaparecida,

que como nuestro ejemplo a emular

Volviste y sos millones en otros bien paridos,

que como vos tienen manos Floridas y de Rocío

cayendo en forma de caricias lentas

lloviendo ideas para una humanidad justa y mejor.

Sin embargo

en mi Real pretensión de poesía

te Recuerdo Rabioso de furia

Revolviéndome en mis Ropas

que te han sobrevivido avergonzadas

de las tuyas que sirvieron de mortaja

Y entonces…

No sé por qué razón y por un breve lapso

Olvido lo Obvio que sucedió

Y te pienso de otra manera,

sin ningún otro coraje que el de verte,

en mi memoria, simplemente mujer,

extrañándote por ello.

La hilera de dientes blancos en la sonrisa franca.

Lo que tus ojos vieron junto a los míos.

Flotando Fláccidos y Flexibles al mirarnos

y al mirar lo que entre nosotros y el horizonte había.

Mi brazo serpenteando en tus hombros, los besos

y el entrechocar apasionado de nuestros cuerpos

más otras muchas cosas de militancia y ternura

que aquellos

Repugnantes Rapaces Represores Rufianes

interrumpieron

Y la Rabia vuelve a Fluir

pero ahora queriendo saber estúpidamente

cual fue el Último café que bebiste

la Última línea que leíste

el Último te quiero que dijiste a alguien

la Última carta que recibiste

el Último gato que viste rondando por terrazas

antes de apagar por Última vez la lámpara

de tu mesita de luz

Y de pronto…

Justo cuando quizá se iniciaba tu Último sueño

irrumpieron los Repugnantes Rufianes Opresores

que sólo saben de Revólveres y Obediencia debida

Y a los gritos de Rasposas voces Roncas

abrieron el abismo, conmigo en un margen

contigo en el otro

mirando azorados caer en espiral vacío,

como papelitos a merced de la tormenta,

las ilusiones esperanzadas de militantes

en causas asumidas de libertades e igualdades

Y por eso… estoy seguro

que aún en ausencia de materia

tu espíritu etéreo desprovisto de toda vanidad

que ahora es perfecto en generosidad

y hermoso como un pan en la mesa

no ha Olvidado

siempre y cuando algunos no lo Olviden

Y yo, compañera…

No lo Olvido.

 

 

 

 

García Adolfo Daniel

 





Loca manía

30 11 2009

Dejar la manía de girar el reloj hacia atrás nunca fue mi intención, pareciera que inconscientemente siempre para mí, que suceda era mi mejor solución; a lo largo de mi vida he llegado tarde a muchos sucesos de los cuales algunos tuvieron grandes consecuencias. Pero “reloj”, “tiempo”, dos palabras tan imprescindibles, insuprimibles, marcadoras, bello es el tiempo, tirano el reloj. El tiempo corre suave o corre volando, en cambio el reloj corre inalcanzable o corre insufrible. Para mí no hay reloj, sólo espacio, pero ¿qué hay del tiempo?, de eso no se habla quizá porque haya acumulados recuerdos o quizá por no alcanzar a imaginar lo que el tiempo traerá, pero en fin lo que marca no es el reloj, es el tiempo. Él deja huellas. Él es el único que transcurre y espera.

 

La Priti

San Cristóbal